El futuro de la odontología

Mucho se ha especulado sobre hacia dónde se dirigirá la odontología en el 2017. Existen múltiples posiciones, no obstante, la mayoría converge en que el camino es claro en cuanto a que este futuro pasa por la transformación digital, la periimplantitis y la denominada estética dental.

La transformación digital viene de la mano de las impresiones 3D. La odontología digital es la rama que se encarga de tecnificar los procedimientos hasta hace poco artesanales de diseño y construcción de piezas dentales, órdesis y prótesis. Con ello se minimizan los errores en los modelos y se obtienen imágenes, piezas, moldes personalizados que resultan mucho más eficientes para los problemas que presentan los pacientes. Esto agrega un valor incalculable al área de la implantología ya que permite un abordaje de los  procedimientos de una manera mínimamente invasiva y mucho más eficiente al disminuir los porcentajes de error y los tiempos de intervención.

La periimplantitis es una enfermedad caracterizada por un proceso inflamatorio de origen infeccioso que afecta directamente al tejido que rodea a un implante, lo que genera una pérdida de hueso. Usualmente es consecuencia de factores mecánicos del sistema implante-prótesis, que favorece la retención de la placa dental y el paso de microorganismos así como de elementos propiamente bacterianos. Se le denomina la enfermedad dental del siglo XXI, por la proliferación del uso de implantes dentales, lo que ha supuesto un cambio significativo en la práctica odontológica tradicional.

En cuanto a la estética dental  u odontología estética, es una especialidad dirigida a resolver problemas de la salud bucal de la mano de la estética. Soluciona problemas de la sonrisa,  las asimetrías dentarias, separación entre dientes, cambios en la pigmentación de los dientes o dientes manchados, caries cervical, fracturas dentarias; entre otros.

Parte de los tratamientos de estética dental son los dirigidos a la higiene y profilaxis, tratamientos con técnicas de microabrasión del esmalte, contorneado estético, blanqueamientos, restauraciones tanto con resinas compuestas como con porcelana dental, ortodóncicos, periodontales, entre otros.

Los tratamientos estéticos tienden a hacer lucir mejor al paciente así como mantener el cuidado de encías y dientes, recuperando aspectos tan importantes como la confianza en sí mismo, la autoestima, el bienestar físico, emocional  y previniendo enfermedades no solo bucales sino de origen sistémicas.

Todas estas áreas suponen un gran avance para la odontología. El futuro viene de la mano de la regeneración de implantes, de la aplicación de tecnología 3D, Cad Cam, del empleo de biomateriales, de la reconstrucción de los tejidos naturales a través del proceso de regeneración del diente, de la nanotecnología o nanoodontología; entre otros. Un futuro que busca también la optimización de los servicios de las clínicas y la incorporación de nuevas áreas de trabajo, el desarrollo de procesos de investigación y especialización profesional para mejorar los procesos e intervenciones, la realización de tratamientos innovadores, menos invasivos y mucho más eficientes; todo ello en función de proveerle a los pacientes soluciones viables, durables y efectivas ante los problemas bucales que presentan.