Higiene dental en las civilizaciones antiguas

La Higiene Bucodental a través de los tiempos

La Higiene Dental en épocas remotas

No sabemos si la higiene bucal se utilizaba con intencionalidad estética o simplemente movidos por la necesidad. Los hombres y las mujeres cuidaron de su dentadura desde el principio de los tiempos.
En Atapuerca, provincia de Burgos, se han encontrado dientes de individuos que vivieron 350.000 años antes de Cristo.
Pues bien, en esos dientes se han podido constatar huellas, a nivel ameocementario. Estas provocadas por el uso de palillos con evidentes intenciones higiénicosanitarias.

Una sonrisa amable y una dentadura convenientemente aseada se convirtieron, a medida que la humanidad fue civilizándose. En prendas valiosísimas y pilares fundamentales de la hermosura.
Nadie se imagina a “Las Tres Gracias” disputándose el cetro de la hermosura con los dientes podridos, o a Elena de Troya con el aliento cargado de malos olores.
Lo que comenzara haciéndose por necesidad, esto es, hurgándose las encías para librarse de la incomodidas de restos alimenticios. Se fue transformando en una actividad más compleja, donde se buscaba, no ya solo el bienestar producido por la higiene, sino la satisfacción por la belleza de unos órganos considerados el ornato del rostro.

Mesopotamia

Higiene dental en las civilizaciones antiguasEntre los ríos Eufrates y Tigris se desarrollaron las sucesivas culturas de los Sumerios, Akadios, Babilonios, etc.
Allí nació la antigua creencia del gusano destructor de los dientes, y en las Tablillas encontradas en Ninive, Susa, Assur y otras ciudades. Hay numerosas referencias al tratamiento de las molestias bucodentarias.
Para limpiarse la dentadura recomendaban una mezcla compuesta de:
– Alumbre
– Menta
– Turu aromático
El alumbre es el sulfato doble de alúmina y potasa se le llamaba también alume y “alumen crudum”, conocido desde la antigüedad se empleaba en el curtido de las pieles y en la tintorería.
Mediante deshidratación se obtenía el alumbre calcinado que se usaba en medicina como cáustico, astrigente y antipútrido.

Debido a su poder corrosivo atacaba al esmalte de los dientes por lo cual se evitaba administrarlo en garagarismo y colutorios.
Sin embargo, a dosis pequeñas, se empleaba, como hacían los habitantes de Mesopotamia, en preparados dentífricos, porque atacaba el sarro y las manchas de los dientes.
Dejó de usarse durante los siglos XVIII y XIX cuando se comprobó que hacía más perjuicios que beneficios. Sin embargo, hasta entonces se prodigó generosamente.
La menta (menta sativa prima, de Dioscórides) y el Turu (que no sabemos lo que es) se emplearían para dar buen sabor y aromatizar el preparado.

Egipto

“Egipto es un don del Nilo” decía Herodoto, historiador griego del siglo V antes de Cristo, quien también señalaba que en la Tierra de los Faraones había médicos especialistas dedicados a dolencias concretas, entre ellos dentistas.
Desgraciadamente los egipcios que tantas noticias nos han legado de sus usos y costumbres. Sobre la higiene bucodentaria apenas dejaron huella en sus escritos o ajuares.
Los papiros médicos ignoran esta cuestión aunque algunos investigadores sostienen que se enjuagaban la boca después de las comidas. Esto lo hacían con agua que contenía una sustancia llamada “bed” compuesta de potasa obtenida de cenizas vegetales. También se servían de una pasta conocida como “saua bou”, desengrasante. Aunque, en último término, no se sabe si con intenciones dentífricas.

India

El Caraka – Samitha (50 a.d. C.), texto atribuído al médico Caraka, aconseja limpiarse los dientes con la raíz de una planta astrigente que debe ser machacada dos veces al día.
Pero es el Sushruta, otro texto médico, donde hay más alusiones a esta práctica. “Un hombre –dice- debe cepillarse los dientes al levantarse de la cama”.
Aconseja frotarlos con una mezcla de miel y diversas sustancias. Así se evitaría el mal aliento y al mismo tiempo: “Se sanea la boca, saben mejor los alimentos y produce satisfacción al espíritu”

China y Japón

Se acepta que fueron los chinos quienes, en el siglo XV inventaron el cepillo de dientes con las cerdas verticales al mango, con la higiene dental como objetivo.
En sus grandes libros el “Nei Ching” y “El espejo dorado” hay recetas para limpiar los dientes con polvos de caparazón de tortuga. También se utilizaban cuernos de ciervo pulverizado, conchas de cigarra, etc.
Los japoneses usaron también desde antiguo, los cepillos dentales y polvos dentríficos.

Al principio empleaban tallos de ramitas de sauce desflecadas. En cuyo extremo ponían un dentífrico compuesto de tierra mezclada con sal y aromatizada con almizcle.
Las mujeres, sin embargo, tenían una costumbre contraria a las ideas estéticas de Occidente. Mientras en Europa se buscaba la blancura de los dientes, las japonesas practicaban el “Ohaguro”, esto es, el ennegrecimiento de los mismos. Primero fueron las clases altas y aquellos que iban a casarse. Luego la costumbre se popularizó y por fin fue prohibida.

Civilizaciones Antiguas

Curiosidades – Clínica Dental Urbina

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