Franquicias dentales

Franquicias dentales: ¿Negocio o salud? La salud no está de oferta

El negocio de las franquicias dentales está en expansión. Las estadísticas nos advierten de un dato escalofriante: casi 8 de cada 10 personas tienen un problema bucal que debe de ser tratado cuanto antes por el especialista.

Los efectos de la crisis económica todavía penden sobre nuestra economía. Aunque ya no son tan devastadores como los que sufríamos hace unos años. Muchas empresas han echado el cierre, mientras que aumenta la oferta de clínicas dentales.

Acudimos a ellas por salud y por estética: el tratamiento más demandado suele ser el del blanqueamiento dental o limpieza. Además de las ortodoncias, estando ahora disponibles a precios más económicos.

Y es en este panorama en donde aparecen las franquicias dentales. Estamos hablando de un formato de negocio mediante el que el odontólogo puede empezar con una clínica consolidada, bajo el amparo de una marca que ya funciona en el mercado. Lo más habitual es hacer un pago al mes a la marca, en el que se afrontan los gastos de licencia y variados. A cambio se obtiene la reputación de la marca, el asesoramiento, así como otros beneficios de importancia.

Ahora bien, el hecho de que una franquicia funcione en una determinada ubicación no quiere decir que vaya a hacerlo en otra; habrá que realizar un completo estudio de mercado antes de tomar la decisión.

¿Qué le interesa más al paciente? ¿Una clínica de las de toda la vida o una franquicia dental? Esto lo vamos a estudiar a continuación.

¿Tratamiento en el dentista o en una franquicia dental?

Aunque en principio podemos pensar que prácticamente es lo mismo. Analizando cada opción en detalle nos daremos cuenta de que hay diferencias más que significativas. Uno de los principales inconvenientes del sistema de franquicia es que no suelen hacer tratamientos dentales que sean muy complejos. La forma de funcionar de las mismas es como si fueran una central de compras. Para conseguir unos precios más reducidos, tienen que cubrir un mínimo de cirugías.

La publicidad que realizan para dar a conocer la franquicia suele ser muy agresiva en precio y esto. Aunque en un primer momento pueda parecer una ventaja interesante para el cliente, lo cierto es que atenta contra la ética médica.

El tratamiento sanitario debe de tomar su propio ritmo:
– Debe de adaptarse a las necesidades particulares de cada paciente
– A la habilidad del dentista profesional
– Así como mantener la máxima calidad en cuanto a materiales se refiere.

No se pueden vender tratamientos como si estuviéramos vendiendo hamburguesas en una hamburguesería.

Ahora bien, no conviene generalizar: existen clínicas que partiendo de un sistema de franquicias. Han conseguido consolidarse como un referente en el sector con diferentes tipos de tratamientos odontológicos, siendo los mejores en su zona.

Nunca está de más considerar todas las opciones posibles, ya que no depende de las clínicas o de las franquicias, sino de sus propietarios. Que ofrezcan la mejor opción para que nuestra salud bucal al mejor precio, con las máximas garantías sanitarias y de calidad en sus productos