El Bruxismo

Bruxismo (Parte 2)

¿Cómo podemos detectar el bruxismo?

Como ya hemos comentado en la primera parte, el bruxismo es un hábito inconsciente. Muchas veces los afectados por este problema no se dan cuenta que lo padecen hasta que alguien le comenta que escucha sus dientes rechinar mientras duerme. También cuando realizamos una visita a de control rutinario, nuestro dentista puede detectar que el esmalte dental se encuentra fracturado o los dientes presentan desgaste.

Principales síntomas

Entre los síntomas podemos encontrar:
– Dolor de oído: la articulación temporomandibular, que hemos mencionado en la primer parte, se encuentra muy cerca del conducto auditivo.
– Inflamación en la mandíbula, acompañada de dolor.
– Trastornos del sueño, principalmente insomnio.
– Sensibilidad en los dientes cuando ingerimos alimentos y bebidas frías o calientes.
– Trastornos en la alimentación
– Dolor de cabeza
– Sensibilidad muscular, principalmente durante la mañana tras despertarse.
Ante estos síntomas no hay que dejar pasar el tiempo, ya que el problema puede incrementarse. Siempre es recomendable visitar a su dentista de confianza para determinar cuál es el tratamiento más efectivo.

Tratamiento

Una férula dental nos puede ser de mucha ayuda mientras dormimos

Para reducir el daño provocado por el bruxismo es importante un adecuado tratamiento para reducir el dolor y daño dental de manera considerable.
Entre las medidas que puede recomendarse se encuentran:
– Terapia conductual: el bruxismo puede estar relacionado con determinados factores psicológicos, como por ejemplo la ansiedad y la tensión emocional. Es recomendable aprender técnicas de relajación para ayudar a controlar al tensión muscular aplicada a la mandíbula.
– Fisioterapia: unas cuantas sesiones nos puede ayudar
– Férula: impide el contacto entre la dentadura superior e inferior. Evitando así el desgaste por el frotamiento (Bruxismo excéntrico), como apretar los dientes con fuerza (Bruxismo céntrico).
– Tomar agua con frecuencia.
– Evitar ingerir alimentos duros.
– Aplicar a los músculos de la mandíbula frío mediante hielo, o también calor húmedo.
– En algunos casos problemas asociados con la postura pueden asociarse con trastornos en la articulación temporomandibular.
– Si las articulaciones de la mandíbula se ven afectadas a tal punto que todos los tratamientos anteriormente mencionados no funcionan, es recomendable considerar la opción de cirugía.

Wikipedia

Parte 1 – Clínica Dental Urbina