De los brackets metálicos a los invisibles

De los brackets metálicos a los invisibles: la evolución de la Ortodoncia

Antes de hablar de los brackets metálicos, primero repasemos la historia. Hipócrates (460 – 377 a.C), sería la primera persona que reconocería la existencia del problema de la mala posición de las piezas dentales. Esto lo haría en su sexto libro de las epidemias. Es por ello, por lo que se cree que serían precisamente los griegos los primeros en preocuparse por corregir este problema dental. De hecho, el término Ortodoncia proviene directamente del griego: Orto se puede traducir como recto y odontos como diente.

Los primeros ejemplos que hablaban sobre tratamientos ontológicos eran bastante limitados. Por ejemplo, para retirar los dientes de leche tan sólo se usaban los dedos. Algo que podemos encontrar en la obra medicinal de Celso (24 a.C – 50 d.C.

El término de la Ortodoncia cobraría un nuevo significado. Con la llegada del siglo XIX y gracias a la aportación de Pierre Fauchard a través de la obra Tratamiento de las irregularidades dentarias. El “padre” de los brackets metálicos rudimentarios fue John Nutting Farrar. Su creación estaba compuesta por sistemas que funcionaban de manera muy primitiva para lograr los movimientos),

El problema de esta estructura de metal es que provocaba daños en las estructuras de los dientes, por lo que más adelante en el tiempo sería sustituida por gomas elásticas.

El bracket como tal no aparecería hasta el año 1928. Y como ya sabemos, ha ido evolucionando en el tiempo, pudiendo encontrar cambios muy avanzados en el diseño. Así como en los materiales que se emplea para poder darle forma.

La llegada de la Ortodoncia Invisible: Toda una innovación

Los brackets ya no sólo se diseñan en material de acero inoxidable, sino que también los podemos encontrar en cerámica. Logrando un tipo de Ortodoncia que es casi invisible, ya que se funden con el color blanco de los dientes.

Un tratamiento de ortodoncia invisible está compuesto por alineadores que se diseñan partiendo como base del material poliuretano, este material es muy resistente, al mismo tiempo que transparente; además, se confeccionan a medida del usuario, respondiendo a la perfección a sus necesidades. Para ello, se realizará previamente un estudio con un Software 3D que reproducirá la boca del paciente, así como su evolución, en base al tipo de aparato que se emplee. Estos alineadores se deben de cambiar en un plazo de 15 días aproximadamente.

Las principales ventajas de la ortodoncia invisible en comparación con los aparatos fijos tradicionales es que no existirán ni brackets metálicos, ni alambres, ni ningún otro tipo de elemento incómodo. Además, se puede extraer para comer, o en cualquier otro momento del día. Además, el tiempo de tratamiento de la ortodoncia transparente es bastante más reducido que con los brackets tradicionales. Por supuesto, son más estéticos, al pasar completamente desapercibidos en el portador.

Es cierto que el precio es algo más elevado, pero valen la pena. Siempre y cuando sea posible realizar el tratamiento con este tipo de técnica.

Así es cómo han evolucionado los brackets metálicos a la Ortodoncia invisible